Juan Rulfo, reflejo de una infancia.

Publicado: junio 2, 2006 en Periodismo

El escritor mexicano Juan Rulfo plasmó en sus obras literarias el ambiente de muerte y desgracia en el que creció, su soledad y la falta que le hacían sus padres en la adolescencia lo forjaron como un amante del campo y el cual no le atraía la ciudad y así lo reflejo en su obra.

 
Por:
Javier Andrés Sánchez

Juan Rulfo nació en Acapulco, Zacatecas (México) el 16 de mayo de 1917 y pasó su infancia en Sayula, Jalisco, no se sabe exactamente cuál de estos lugares fue su lugar de nacimiento, aunque la mayoría de sus biógrafos coinciden con el segundo lugar. Su verdadero nombre era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, La adopción del apellido Rulfo fue a petición de su abuela María Rulfo, ya que en su familia fueron 7 hermanas y un solo varón que murió soltero y sin descendencia y al hacer esto se evitaría que se perdiera el apellido y pidió a sus nietos que adoptaran el Rulfo.

Su niñez la vivió en medio de las luchas religiosas de su país, la "guerra de los cristeros", que fue particularmente violenta en el estado de Jalisco, "Entonces viví en una zona de devastación. No sólo de devastación humana, sino devastación geográfica. Nunca encontré ni he encontrado hasta la fecha, la lógica de todo eso. No se puede atribuir a la Revolución. Fue más bien una cosa atávica, una cosa de destino, una cosa ilógica"; Juan Rulfo. Debido a esta época de violencia revolucionaria los padres de Rulfo constantemente cambiaban de residencia, en Acapulco nació el hermano mayor, Severiano, de allí se fueron a Ciudad Guzmán, donde nació una hermana que moriría al los 6 meses, María de los Ángeles, de allí pasaron a Sayula, donde nació Juan, pasaron después a Guadalajara y allí nació Francisco, regresaron a San Gabriel y allí nació Eva.

Su padre fue asesinado de un disparo en la nuca en 1925 y años después perdió a su madre, por lo que fue recluido en un orfanato de Guadalajara. También varios tíos suyos murieron en circunstancias trágicas, pero Guillermo C. Aguilera Lozano un biógrafo que realizó una exhaustiva investigación de Juan Rulfo contó: El padre de Rulfo no fue asesinado en 1925, sino en 1923, según me contaron sus hermanos Eva y Severiano. "Ni fue un peón de la finca, ni fueron unos asaltantes de caminos, dice Severiano, fue el hijo del presidente municipal de Tolimán, Guadalupe Nava. Según me platicaron a mi, era un muchacho de esos muy machos, borracho y peleonero. Mi papá había hablado con él sobre un asunto de unas reses de ellos que se habían metido en la labor de mi padre. Como él tenía que ir arreglar un asunto, le pidió a Nava que arreglara esa cuestión con el mayordomo. Sin discusiones se despidieron y mi papá se dirigió a llevar unas medicinas a una enferma.

Allí se encontró de nuevo a Guadalupe Nava, que se ofreció para acompañarlo de regreso. Iban para San Pedro mi papá, el peón que lo acompañaba y Nava, que platicaba con mi padre tranquilamente. Al llegar a donde tenía que abrir la puerta, el peón se adelantó a hacerlo, mientras el otro se retrasaba y disparaba por la espalda a mi padre. La bala entró por la nuca y salió por la punta de la nariz. Eso ocurrió el 23 de junio de 1923 y al asesino jamás lo detuvieron, pues gozaba de protección en su pueblo.

El medio en el que vivió durante su infancia le formó como un niño retraído al que le gustaba jugar solo la desolación, el dolor, su estrecho vínculo con la soledad, marcarán su vida y, por lo tanto, su obra. Guardó siempre un carácter triste, sensible, retraído, romántico y observador al mismo tiempo.

Rulfo llega por primera vez a la capital en el año de 1935, intentó incursionar en los estudios pero al fallar en los exámenes de admisión se dedicó a trabajar.

En realidad, "la idea de la ciudad" nunca fue de su agrado, ni lo ve como objetivo, se instala en ella buscando una forma de vida.

Más tarde confirmará, durante una entrevista, "que la ciudad no le dice gran cosa". Él escribirá sobre los pueblos y las comunidades campesinas mexicanas, mantenidas en la marginalidad y el olvido.

En 1946 se establece en México y publica su cuento "Macario" en la revista América y en la misma, en febrero de 1948 "La cuesta de las Comadres," en enero, 1950 "Talpa" en diciembre, 1950 "El llano en llamas" y en agosto, 1951 "¡Diles que no me maten!"

En 1955 aparece Pedro Páramo en la colección "Letras Mexicanas," con una tirada de 2.000 ejemplares y se efectúa la primera reimpresión de El llano en llamas. Fue motivo de polémicas en torno al regionalismo, versus cosmopolitismo de México. De esta gran obra dijo Jorge Luis Borges: "Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la literatura".

Al principio los críticos no la comprendieron bien y Rulfo recibió malas críticas y no fue hasta 1958, después de que la obra fue traducida al alemán, y tras la buena acogida en ese país cuando en México empezaron a interesarse por la novela, lo que lo llevo a decir: "No tengo nada que reprocharles a mis críticos. Era difícil aceptar una novela que se presentaba con apariencia realista, como la historia de un cacique, y en verdad es el relato de un pueblo: una aldea muerta en donde todos están muertos…". Pero no todas las criticas fueron malas, algunos famosos la alabaron "Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura", Jorge Luis Borges, Álvaro Mutis se refirió al joven García Marques "Tenga, lea para que aprenda" y José Maria Guelbenzu "Es una novela llena de palabras que, en el fondo, de lo que trata es del silencio, lo cual me parece también milagroso". Pedro Páramo es merecedor del título de "mejor libro del siglo".

Muchos de sus cuentos han sido llevados al cine y también él escribió guiones, como El despojo, sobre una idea original suya; El gallo de oro (1964) basado en una idea del novelista con guión de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez; La fórmula secreta (1965), de Rubén Gámez con textos de Rulfo. En 1967, el director Carlos Velo llevó al cine Pedro Páramo, y en 1973 Alberto Isaac realizó el largometraje El rincón de las vírgenes, basado en dos cuentos de Rulfo.

Juan Rulfo murió el 7 de enero de 1986 en la ciudad de México.

Como justo homenaje a Rulfo, recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1983 y se le Honro con la creación del premio de literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

En la literatura universal del siglo XX quedó inscrito el nombre del narrador mexicano Juan Rulfo; en su memoria, la Feria internacional del libro de Guadalajara enaltece la calidad y la trascendencia de las obras literarias contemporáneas escritas en cualquier lengua hablada en América Latina, el Caribe y la Península Ibérica.

El Premio Juan Rulfo fue creado en 1991, gracias a la promoción de la Universidad de Guadalajara y al respaldo de instituciones públicas y privadas, que en conjunto aportan 100 mil dólares para retribuir al escritor designado por un jurado internacional que se conforma por siete especialistas. La trayectoria y obra del ganador son revisadas por autores, editores y críticos en el homenaje que la Feria le brinda el día de su apertura.

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