¿Valentía?, ¿cobardía?, o…

Publicado: julio 5, 2006 en Periodismo

                                                                 Reflexionando ando… 
Por: Kenny Lissette Ramos Prado 
Roberto* fue uno de los tantos jóvenes que pasaron, en lo corrido de este año, por la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario   San  José.  El pasado mes de enero, la familia de Roberto fue testigo de los desesperados intentos fallidos que hicieron los médicos para salvarle la   vida, y esperaron presos de la impotencia el tortuoso final de este joven de tan sólo 14 años, quien, de un momento a otro, decidió entregarse a los brazos de la muerte, y quien hasta el último de sus respiros no respondió qué clase de sustancia había ingerido.

¿Valentía?, o ¿cobardía?, son quizás dos de las preguntas más realizadas por la gente cada que se presenta un caso como estos, pero la verdad es que existen factores más relevantes al momento de analizar la gravedad de esta situación que está cobrando cada vez más victimas, más sueños y más jóvenes en nuestra ciudad.  

Problemas familiares, decepciones amorosas, dificultades académicas, baja autoestima y exclusión grupal, son algunas de las realidades que llevan a los jóvenes a considerar el suicidio como única salida a sus problemas, y aunque parezca que estos problemas son menores comparados con las dificultades por las que pasan otras personas, lo cierto es que a los 15 años, en plena adolescencia,  no se tiene todavía el raciocinio, ni la valentía suficiente para enfrentar esta clase de conflictos. 

De modo que, más que pensar en lo valiente o lo cobarde que fue Roberto al ingerir la dosis de pastillas que tomaba su papá para la presión, que elevaron su tensión arterial al máximo produciéndole un paro cardio respiratorio, según la autopsia entregada por medicina legal, debemos detenernos en los motivos que tuvo este excelente estudiante para acabar con su vida.  

Y es que las calificaciones que había obtenido Roberto en el colegio, lo hicieron merecedor de un “Ipod” para presumir ante sus amigos, quienes lloraron su muerte y aseguraron que la culpa había sido de su papá por no dedicarle el tiempo que él le estaba exigiendo a gritos.   Ese tiempo que compensaba con dinero y accesorios de moda, ese tiempo que dedicaba a su trabajo, el cual le proveía la solvencia económica para incitar a su hijo a ser cada día mejor.  

Lastimosamente, el papá de Roberto como el de muchos otros jóvenes, se equivocó.  Cometió un error que está muy de moda por estos tiempos de papás modernos: pensar que el tiempo se puede compensar con regalos, es cierto que como padre se tiene la obligación de trabajar y brindarle al hijo unas buenas condiciones para vivir, pero ¿a costa de qué?,   ¿vale en realidad la pena matarse trabajando para darle un obsequio a un hijo y dejar su compleja vida de adolescente en manos de sus amigos, de la empleada o de la TV?. Al parecer, no.  

Es que las cifras no mienten, en el año 2005 hubo 23 casos de suicidio en la ciudad de Popayán, lo cual la llevó a ubicarse como la ciudad con la media más alta de suicidios en el País, 15.4 por cada 100 mil habitantes.  La situación es alarmante y las medidas que se toman al respecto son escasas, sin fundamentos, y por eso no perduran. 

Así que: ¿valentía?, según fuentes sicológicas sí, porque se necesita ser totalmente consiente de lo que se quiere hacer para adquirir las fuerzas necesarias y llevar a cabo la decisión tomada.   ¿Cobardía?, también porque el temor que se siente ante la vida y las dificultades, sean las que sean,  muchas veces es lo que impulsa al suicida a concluir su acción.  

No obstante, más que ser valiente o cobarde, lo realmente importante es que el suicidio juvenil no parece decrecer, y nadie hace nada al respecto.   Los padres continúan en sus trabajos eternos, los adolescentes con sus crisis existenciales, sus problemas imposibles de resolver y sus búsquedas de identidad.   Y tal vez, dentro de muy poco tiempo, las “estrellas” de la farándula que tan buen ejemplo dan a los jóvenes, empiecen a poner de moda el acto de valentía y cobardía llamado suicidio. 

Ojalá el recuerdo del valiente, cobarde y desamparado Roberto, haga reflexionar a los jóvenes, y siga viviendo en ellos para siempre. 

*El nombre fue cambiado.   

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