Julio Cortazar, voz y palabras de otro mundo

Publicado: junio 2, 2006 en Periodismo

Por: Yamid Palacios

En una semana sin electricidad, sin las nuevas tecnologías, y en medio de montañas, por casualidad me encontré con “Historias de cronopios y de famas”, un libro que marcaría el inicio de mi pasión por –como había escrito Gabriel García Márquez- “El argentino que se hizo querer por todos”. Me impresionaron sus palabras, porque es el libro que me ha provocado la mayor cantidad de sensaciones. Una frescura y calma que jamás creí poder percibir. Se trataba del primer libro que yo leía pagina tras pagina, no en la búsqueda de un hilo conductor, de lo que sucederá con sus protagonistas, sino porque quería aprovechar cada línea para llenar mis sentidos. Al terminar la lectura, estaba sorprendido porque no recordaba absolutamente nada sobre el libro, más que su nombre. Y semanas después en la rutina de la vida diaria, del ruido de la ciudad. Retomé “Historias…” un libro que habla precisamente de ese mundo al que yo había regresado, la rutina. No fue fácil leer a Cortazar, por lo cual se reafirma lo que dice la mayoría de su público, que es un reto, una invitación a conocer un mundo al parecer distante por la forma en que esta escrito, pero muy real desde donde se ha inspirado.

Han pasado 22 años desde la muerte de este genio de la literatura latinoamericana. Un argentino que transgredió reglas y formas de la narrativa convencional. Quien a diferencia de muchos escritores, los cuales en su mayoría provocan sentimientos como la envidia, la admiración, o discusiones interminables dado los argumentos de cada uno, Julio Cortazar tenía la capacidad de provocar todos esos sentimientos, pero lo que lo diferenciaba radicalmente era que suscitaba devoción por parte de sus colegas y amigos. Grandes amigos como Jorge Luís Borges, Carlos Fuentes, o el Nóbel colombiano.

Carlos García periodista de el periódico “El País” de Cali, quien es un seguidor de la literatura de Cortazar, define su estilo de escribir “cómo la forma perfecta e irónica, aunque bella, de burlarse del lector” y justifica la necesidad de la búsqueda de un lenguaje propio, diciendo que a Cortazar además de burlarse del lector, le fascinaba transgredir las reglas, los convencionalismos. Y que, para él, el lenguaje o los lenguajes eran un montón de reglas posibles de romper. “Nos enseñó a escribir desde el envés de las cosas, a alejarse de las obviedades y reflejar la inconformidad y estupidez del ser humano como en un espejo” expresó para señalar el legado del escritor.

Se dice que no sólo hablaba con una profunda voz, sino también con sus manos de huesos grandes, como no habría otras más expresivas. Que era el hombre más alto que se podía imaginar y con cara de niño malo. Enfundado siempre en un abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, sesgados y claros. Para Laura Natalia Vaca comunicadora social, además de estas cualidades Julio Cortázar era como un niño grande muy tierno, con una franqueza casi brutal, y que por ejemplo veía a una madre como una vampiresa que se va a comer y a chupar a su hijo, un niño grande que estaba jugando constantemente y su juego eran las palabras.

Para Natalia Vaca, Cortázar escribía con gran maestría, también destaca que sus cuentos solían ser muy cortos, los cuales incluyen un universo extraordinariamente grande, “siempre son como esferas funcionando de principio a fin, y se tocan entre sí y todas sus partes encajan completamente” mencionó, expresando en su rostro la emoción al hablar de su escritor. Agregó que el juego de palabras es extraordinario pues se trata de una riqueza incalculable, por decir nuevas cosas en temas que suelen ser cursis, como el amor, o las relaciones entre hombres y mujeres.

Esta seguidora de Cortazar argumenta que lo más valioso del escritor ha sido El deseo de reinventar el lenguaje, que gracias a él hubo una ruptura importante con respecto a la literatura clásica. Que demostró que la ficción no es un mundo que existe aparte si no que esta aquí entre nosotros, y que lo real es raro por ser real. Que en cuanto a la forma en que escribió, los aportes más notables fueron en primer lugar, que empezó a meter cosas de la narración del cine, o herramientas cómo el hipertexto y el hecho de que en un mismo párrafo la vos pueda pertenecer a varios personajes y un lugar pueda ser muchos a la vez.

Sin embargo afirma que Para un lector desprevenido las palabras de Cortazar le podrían resultar chocantes, “este tipo de que esta hablando”, supone Natalia. “Yo hablo así este es mi mundo, usted vera si entra o no” dice como una forma de retar, “para usted el mundo es normal, yo creo que el mundo no es tan normal como usted piensa”, argumentó para decir que precisamente para Cortazar lo normal es anormal.

Gabriel García Márquez a pocos días de la muerte de Julio Cortázar. Definió al escritor cómo alguien que sabía medir muy bien sus palabras, con una memoria milimétrica al relatar sus historias. Recordó dos casos en particular, el primero, cuando entre vasos de cerveza con otro amigo; Carlos fuentes, a una pregunta simple, que requería sólo un nombre y una fecha como respuesta, Cortazar había dado toda una cátedra haciendo una composición histórica y estética con una sencillez apenas creíble sobre el tema tratado. El segundo, cuando sólo con su voz y uno de los cuentos más difíciles La noche de Mantequilla Nápoles-contado por el mismo en dialecto lunfardo de los bajos fondos de Buenos Aires-, se enfrentó a una muchedumbre, integrada por poetas consagrados, por albañiles y diferentes obreros. Es sabido que seguirle el sentido al relato es difícil aun para los más entrenados en jerga lunfarda Sin embargo Cortazar había logrado una comunicación entrañable con su auditorio, por lo cual al público no le importó lo que querían decir las palabras, sino que la muchedumbre parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una vos que no sonaba como de este mundo. Eran los dos extremos de su personalidad. En privado lograba seducir por su elocuencia, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual. En público a pesar de su reticencia a convertirse en espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural. Para García Márquez, Julio Cortazar era un escritor como el que hubiese querido ser cuando fuera grande.

Cortázar en una carta a Roberto Fernández Retamar, explicó el porque de su residencia en París. “..Por la necesidad de situarse en la perspectiva más universal del viejo mundo, desde donde todo parece poder abarcarse con una especie de ubicuidad mental, para ir descubriendo poco a poco las verdaderas raíces de lo latinoamericano sin perder por eso la visión global de la historia y del hombre. Si me hubiera quedado en Argentina mi madures de escritor se habría traducido de otra manera… De la Argentina nació un escritor para quien la realidad como la imaginaba Mallarmé culminaba en un libro; en París nació un hombre para quien los libros debían culminar en la realidad”.

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comentarios
  1. simplemento yo! dice:

    Yo no soy critico literario ni mucho menos, pero tienes madera para esto. Como te lo prometi lei tus columnas, me gustaron mucho, sacas a relucir esa sensibilidad que la tienes muy oculta. Nunca he leido a Cortazar, pero gracias a ti me has dado como una provadita de lo que es este genio. Yo se que vas a perfeccionar tu escrito y deslumbraras a mas de uno.

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