¿Quién dijo Blanca?

Publicado: junio 15, 2006 en Periodismo

                                                                            De calle a calle

Por: Carolina Muñoz Montalvo

Las blancas paredes de nuestro bello centro colonial no son suficientes para opacar las basuras que cubren algunos, por no decir muchos, sectores de Popayán.

Es cierto que Popayán es conocida como la  Ciudad Blanca de Colombia, pero quién afirma que no sólo es por los tarros de pintura que gastan en cada una de las construcciones de la ciudad… al parecer, nadie.  Siendo sinceros, cuántos de ustedes han caminado a eso de las 7:00 de la noche por el parque Bolívar sin hacer un sólo gesto de repugnancia.

Para los que no han pasado por ahí, esto también es Popayán, y no está de más darse la vueltica de vez en cuando para enterarse de está situación y  reflexionar acerca de donde ustedes depositan la basura.  Para los que ya han pasado y no han hecho ni el más mínimo gesto… es preocupante; cómo le hacen para vivir en medio de las cáscaras de las frutas, basura orgánica (que no deja de ser basura, porque aquí no pasa como en las fincas cuando tiramos una cáscara sobre el cultivo), y de más escombros que habitan entre las oscuras calles, calles oscuras en medio de la noche que a lo mejor intentan ocultar más de un problemilla que existe en está cuidad.

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Si vamos a hablar de lo que se intenta ocultar, pues nada más recordemos como fue el proceso de la campaña “Popayán es tu ciudad blanca no la ensucies”, creada y diseñada por Juan Carlos Buitrago Vargas y liderada por la Alcaldía Municipal en mayo del 2003, la cual se trataba de acondicionar distintas partes de la cuidad con basureros.  En un principio los tarros debían ser de color vinotinto con el fin de tapar, o para que suene bonito, ocultar el oxido de los mismos. Ironía que al fin y al cabo se sigue viviendo en la casa, es como cuando se barre, pero se esconde la mugre bajo la alfombra.

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Y retomando la campaña, no vamos a decir que el resultado fue malo, pero  como dicen por ahí, “palo que nace doblado jamás su tronco endereza”; al que le gusta votar papeles a medio caminar, pues lo hace a menos de que pase un oso, como el que podría pasar si vuelve la campaña de “Reducir, Reutilizar y Reciclar” fomentada por el Grupo de Aseo, donde mimos se paraban en las equinas de las calles, y a la primera persona que veían mal parqueada votando cualquier basura, lo perseguían hasta que ella misma la recogiera.  Resultados, mmaaas o mennos, pues todavía se ve a gente que  sigue creyendo que la basura tiene \nalgún componente extraño que hace que se desaparezca y llegue solita al tarro de la basura, claro que también se puede ver desde otra perspectiva y es: que la persona que vota las basuras en la calle tiene “un gran corazón”, pues piensa en darles trabajo a los de amarillo. De modo que ya se imaginarán como nos encontramos, y con eso de que el carro de las tres erres está dañado y el gobierno no se toca el bolsillo para repararlo, pues ni modo de seguir con lo que se había empezado con la campaña.”,1] ); //–>

 

Si vamos a hablar de lo que se intenta ocultar, pues nada más recordemos como fue el proceso de la campaña “Popayán es tu ciudad blanca no la ensucies”, creada y diseñada por Juan Carlos Buitrago Vargas y liderada por la Alcaldía Municipal en mayo del 2003, la cual se trataba de acondicionar distintas partes de la cuidad con basureros.  En un principio los tarros debían ser de color vinotinto con el fin de tapar, o para que suene bonito, ocultar el oxido de los mismos. Ironía que al fin y al cabo se sigue viviendo en la casa, es como cuando se barre, pero se esconde la mugre bajo la alfombra.

 

Y retomando la campaña, no vamos a decir que el resultado fue malo, pero  como dicen por ahí, “palo que nace doblado jamás su tronco endereza”; al que le gusta votar papeles a medio caminar, pues lo hace a menos de que pase un oso, como el que podría pasar si vuelve la campaña de “Reducir, Reutilizar y Reciclar” fomentada por el Grupo de Aseo, donde mimos se paraban en las equinas de las calles, y a la primera persona que veían mal parqueada votando cualquier basura, lo perseguían hasta que ella misma la recogiera.  Resultados, mmaaas o mennos, pues todavía se ve a gente que  sigue creyendo que la basura tiene algún componente extraño que hace que se desaparezca y llegue solita al tarro de la basura, claro que también se puede ver desde otra perspectiva y es: que la persona que vota las basuras en la calle tiene “un gran corazón”, pues piensa en darles trabajo a los de amarillo. De modo que ya se imaginarán como nos encontramos, y con eso de que el carro de las tres erres está dañado y el gobierno no se toca el bolsillo para repararlo, pues ni modo de seguir con lo que se había empezado con la campaña.

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Campañas, campañas y más campañas, y algunos ni siquiera se enteran de ellas, o simplemente no quieren enterarse, a veces se cree que lo que pase a nuestro alrededor está pasando, pero corresponde a otros. Tal vez se intenta pensar que las basuras son insignificantes frente a la belleza del centro colonial, donde las paredes son blancas, casi mágicas, pero quien dijo que por lo mágicas, ellas, se limitan solitas. 

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De modo que las distintas maniobras que se han inventado para darle solución a este problema, mientras no se reconozca que la culpa no sólo recae en la alcaldía y demás fomentadores de campañas sino sobre cada uno de quienes vivimos bajo los techos de Popayán, pues no darán resultado. Habrá que esperar el resultado de la nueva campaña del Grupo de Aseo, la cual intentara, una vez más, concientizar acerca del gran problema de las basuras, y sino no se aprende a las buenas, pues será a las malas; multas y penas para quien no quiso aprender.

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Campañas, campañas y más campañas, y algunos ni siquiera se enteran de ellas, o simplemente no quieren enterarse, a veces se cree que lo que pase a nuestro alrededor está pasando, pero corresponde a otros. Tal vez se intenta pensar que las basuras son insignificantes frente a la belleza del centro colonial, donde las paredes son blancas, casi mágicas, pero quien dijo que por lo mágicas, ellas, se limitan solitas. 

 

De modo que las distintas maniobras que se han inventado para darle solución a este problema, mientras no se reconozca que la culpa no sólo recae en la alcaldía y demás fomentadores de campañas sino sobre cada uno de quienes vivimos bajo los techos de Popayán, pues no darán resultado. Habrá que esperar el resultado de la nueva campaña del Grupo de Aseo, la cual intentara, una vez más, concientizar acerca del gran problema de las basuras, y sino no se aprende a las buenas, pues será a las malas; multas y penas para quien no quiso aprender.

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