¡Que desocupe!

Publicado: junio 23, 2006 en Periodismo

                                         ¿PODREMOS ENCONTRAR SOLUCIONES?
Por:
Diego Fernando Maya
Una de las peores cosas que puede sucederle a un ser humano, es enfrentarse a la vida diaria sin un peso en el bolsillo, no tener qué dar de comer a su familia y pasar el día entero tocando puertas, una tras otra, siempre recibiendo las mismas respuestas: que por ahora no hay vacantes; que en unos días le avisamos a ver qué le conseguimos; que espérese hasta vacaciones.

Es trágica la situación.  En Popayán, el desempleo, el sub-empleo, y la falta de garantías laborales a los trabajadores, son problemas a los que hay que encontrar pronta solución, ya que estos llevan a conflictos sociales mucho más graves.

La tasa de desempleo en Popayán, oscila entre el veintiuno y veinticuatro por ciento.  Muchas personas deben vivir hasta en la indigencia, por la falta de políticas eficaces que lleven a la ciudad hacia un progreso firme que asegure el sustento de miles de familias que aun ven como la ciudad colonial no acepta el progreso por estar atada al pasado, pensando que esa arquitectura y esas bellezas turísticas son la verdadera solución.

¿Cómo puede pensarse que una familia puede subsistir un año entero con lo que venda en una Semana Santa?  Si alguien se pone a ver detenidamente, esta ciudad puede ser muy turística y todo, pero sólo en “época de recogimiento”.

Otro de los problemas de falta de empleo es la ausencia de una conciencia emprendedora por parte de las personas y de la industria local. Esta es una ciudad en la que los bancos abundan ¿Por qué?  Porque la gente prefiere guardar su plata, en vez de invertirla en “cosas riesgosas”.  Bueno, aunque esto se puede explicar si se tiene en cuenta que los impuestos para la microempresa son bastante elevados.

Quienes no han sufrido en carne propia el desempleo, no pueden imaginar sus efectos, y todo lo que a una familia puede causar el hecho de no tener un salario fijo.  El caso de una familia de esta ciudad es fiel reflejo de esta problemática: La madre, de unos treinta y cinco años, no puede encontrar trabajo, pues de lo único que había vivido, era siendo impulsadora de ropa interior en Sólo Kukos y en El Ley; ahora no le dan contrato, por el simple hecho de que ha descuidado su apariencia y no luce atractiva para los clientes.  Ha pasado hojas de vida por doquier, y el único trabajo que encontró –encuestadora del Censo-, no le duró mucho.  Su esposo no ha podido aceptar la única  oferta laboral que le hicieron, porque es en Rosas, y no tiene cincuenta mil pesos para viajar.

Las consecuencias no podrían ser peores: esta mujer vive en la casa de su mamá, en una cama en la que duermen ella, su marido y las dos niñas; su hermano falleció hace poco por falta de dinero para pagar el tratamiento de una enfermedad del hígado; su hermana, de dieciséis años, y madre de una niña de dos, enviudó cuando su esposo fue asesinado, al parecer, por parte de la guerrilla, ya que trabajaba en pueblos vendiendo ropa usada y lo confundieron, según parece, con un informante del gobierno.  A las niñas las van a sacar del colegio porque no tiene plata para el transporte.

Pero el problema no se queda en las casas; últimamente, a Popayán han llegado muchos más desplazados, en su mayoría, indígenas.  Su ocupación es sentarse en una esquina a pedir monedas o pasearse por la ciudad entera vendiendo manillitas exóticas.  A ellos se suman los reinsertados.

Diariamente, decenas de solicitudes llegan a la oficina de empleo del SENA, y en su mayoría, según cifras oficiales, son reinsertados, desplazados y jóvenes recién salidos del colegio los que buscan vacantes.  Los empleos son de bajo nivel y mal remunerados.

El desempleo es, además, reforzado por todos esos recortes de personal que se han dado en los últimos años en las pocas que pueden llamarse grandes empresas: tales son los casos de Telecom, Banco del Estado, el Hospital San José, etc.

Pero los problemas no son solamente para los que trabajan.  La falta de contratos fijos y de prestaciones también hacen parte de los problemas de los payaneses.

¿Podremos encontrar soluciones?

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    Hola!

    Generalmente lo que uno esribe, siempre lleva implicito algo de la vida del autor. Que bien que se interese por los problemas sociales.

    No solo admiro su forma de escribir…

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