El Maestro Saa, o el valor de lo humano

Publicado: junio 17, 2010 en Periodismo

Por: Jésica Lina Anacona

Desde que el Maestro Ernesto Saa Velasco terminó el bachillerato siempre sintió  gran aprecio por el derecho. Pero no por el derecho en cuanto a profesión o ejercicio, sino por el derecho como un campo extenso a todas  las disciplinas humanistas. Esa fue su principal motivación.

¿Pero quién es este hombre al que muchos elogian por su inteligencia y otros tantos recuerdan por  lo estricto de su carácter?

Que es muy inteligente, que es muy jodido, que es un duro en derecho, que es una persona agria, que es un hombre reservado, que es una persona noble, que es testarudo, a la final todos coinciden que ha sido un bien para la humanidad y un hombre bueno del cual se puede aprender mucho.

El pueblo Quilichagueño lo vio nacer exactamente hace 79 años un 19 de mayo de 1931, en el norte del Cauca. Es parapléjico, pero esto no le ha sido impedimento para  construir conocimiento y dejar un legado al alma mater de la Universidad del Cauca, institución que desde el mismo momento de su graduación le otorgó con honores  el título de abogado en 1956 con  grandes reconocimientos por su tesis de grado  al “Trabajo Meritorio”, “Medalla Camilo Torres” y “Medalla del Esfuerzo”.

Debido a su excelente desempeño, la Universidad que forjó a este sabio hombre decidió  vincularlo el mismo año de su graduación como profesor de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales en las cátedras de Introducción a la Ciencia, Constitucional General e Internacional Público.

Consagrado como uno de los mejores docentes del alma mater por los estudiantes y las directivas de la universidad, hoy en día es considerado uno de los constitucionalistas más connotados en Colombia y sus obras son documento de consulta obligada para universitarios, teóricos e investigadores del derecho y las ciencias políticas. Se convirtió en un teórico emblemático quien ha publicado numerosos libros  entre las que se destacan los títulos: “Principios de Derecho Constitucional”, “Teoría Constitucional Colombiana”, “Teoría constitucional General”, “Los Procesos Políticos Colombianos y sus Hombres”.

Recientemente, la Universidad del Cauca inauguró dos nuevos escenarios  académicos, uno de los cuales fue en su homenaje por lo que fue bautizado como Sala de Audiencias Ernesto Saa Velasco. El lugar contribuirá a la construcción de una universidad de excelencia puesto que esta sala también será utilizada por el Tribunal Superior del Cauca en la aplicación e implementación del nuevo sistema penal acusatorio que demanda un reto para el programa de derecho y lograr así y gracias al legado de Saa los mejores y  los más capacitados abogados del País. El último homenaje recibido fue ayer 10 de junio del 2010 cuando la asociación de ex alumnos de la Universidad del Cauca el otorgo  un merecido reconocimiento, premio a la vida y obra  de un ex alumno de la universidad del cauca versión 2009.

Algo que nadie le ha podido refutar nunca porque no es sencillo es la afirmación en la que asegura que “el derecho es ante todo una disciplina humanista entre las disciplinas porque el verdaderamente abogado integral tiene que consultar diferentes áreas no solamente es cuestión jurídica seca sino que abriga ampliación” y es quizás esta aserción su mayor preocupación puesto que no concibe que las facultades de derecho enseñen el aspecto técnico nada mas de cómo hacer una demanda, cómo presentar los requisitos escritos, cómo anticipar posibles fallas por el no cumplimento de esos requisitos. Dicho proceso realizado técnicamente encasilla según el maestro Saa las disciplinas humanistas cuando por  el contrario lo que se intenta es alcanzar la plena libertad dentro de la libre difusión, la argumentación y  la crítica;   grandes pilares que han servido de formación para reconocidos abogados durante 50 años al servicio de la academia.

Al respecto del éxito de sus alumnos, Saa manifiesta que “no se puede hablar de la totalidad de los abogados pero sí en un considerable número, los cuales son de gran satisfacción porque demuestran que la sinceridad entregada ha calado”

Cualquier abogado de la Universidad del Cauca que haya pasado por sus clases tiene una formación humanística, cualquiera que sea, un civilista, un penalista y  con mayor razón los penalista que necesitan de la antropología y otras ciencias.

Es claro que lo que se busca en el abogado es que no solamente se mueva en la norma y eso le genera gran complacencia puesto que afirma que “se abrió la puerta que permanecía fuertemente cerrada a ese ingreso de las nuevas tendencias humanísticas del derecho”.

Para el maestro, la filosofía crítica fue clave para esa penetración de la dialéctica materialista de Marx a esa dialéctica que averigua todos  los lados de un planteamiento jurídico, por ejemplo ¿en dónde está lo negativo? ¿En dónde está lo positivo? ¿Qué resultado puede producirse? cuestión que lo entusiasma porque presenta una concepción distinta a la clásica del derecho que implica no considerar el derecho como un ente abstracto, tocable, palpable sino en la elaboración de una distribución equitativa de las tenencias que impugnan todo en controversia. “Usted como parte alega una cosa, como contraparte otra, entonces esa lucha de contrarios lleva a una ampliación a un esclarecimiento de la cuestión y desde luego a una ampliación del conocimiento”

El concepto de justicia que domina su pensamiento está basado en una  noción sencillísima y muy antigua de Aristóteles: “Dad a cada cual lo suyo, sin excesos, sin ilusiones, sin recortes”, de modo que si se ha recibido justicia, se reciba lo que en justicia se merece. Por tanto la ley es un instrumento artificial, algo creado por el hombre y para el mismo hombre; con la ley lo que se pretenden es regular las relaciones interpersonales y por ello se imponen una serie de leyes a medida que crecen las sociedades.

Hoy en día la sociedad postindustrial está repleta de normas, todo está regulado dentro de lo que ya está regulado y lo que se hace es inducir, guiar y controlar. Al respecto el maestro Saa considera que “el juez, el aplicador de la norma debe tener una gran amplitud en la interpretación de las normas” debido a que esa norma encierra un valor y una finalidad porque las leyes son obras humanas y papel todo lo resiste sin embargo otra es la realidad  y por eso el valor de la norma y el valor del hecho deben coincidir para llevarse a cabo.

Todas estas descripciones  presentan a un hombre ilustre, muy sabio y culto y a una persona de carácter  fuerte y marcado que  deja pensando a cualquiera en su verdadera identidad puesto que solo sabemos que es un hombre entregado a la docencia y la investigación y este es el rol que la mayoría de personas desconocen Ernesto Saa Velasco como ser humano, pensado desde la razón, el corazón y la lógica para quien un país ideal es imposible por la naturaleza humana “la estructura nuestra es una estructura de desigualdades, de clases sociales de zonas de poder, zonas débiles, es imposible que puedan convivir en hermandad con un solo grupo poderoso. La fuerza tiene una tendencia hacia la explotación hacia el beneficio y solo por concesión algunas gracias pero nada más. En este momento no hay justicia rotundamente  ni en todos los países donde existen nuestras mismas condiciones materiales puesto que los cambios los hacen los procesos sociales y a medida  que crezcan esas medidas sociales va  a existir un país en causa, en relaciones de choque, en medio de la armonía, entonces ahí si ya viene la violencia. Nuestra sociedad no acusa que la violencia es precisamente esa, la gran violencia”

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